242 + 338 = 0
XAVIER BATALLA
Domingo 18 de abril de 2004
George W. Bush ha bendecido el plan de Ariel Sharon para los territorios ocupados. La iniciativa, además de las connotaciones electoralistas que tiene, es significativa porque representa un cambio de política por parte de Estados Unidos. Sharon pretende retirarse de Gaza, retener determinadas partes de Cisjordania y enviar al seno de Abraham el derecho de los palestinos a regresar a la tierra que desde 1948 es de Israel. Y Bush, juez y parte, le ha dado su respaldo. Algunas de las reivindicaciones palestinas, como la retirada israelí a las fronteras de 1949 y el regreso de los refugiados, son de difícil cumplimiento en su totalidad. Ni el más optimista de los palestinos puede imaginar que los refugiados podrán regresar a lo que hoy es Israel. Pero, por lo menos hasta ahora, Washington había mantenido que las diferencias debían resolverse en una negociación entre israelíes y palestinos. Bush ha decidido esta semana que Sharon puede actuar unilateralmente. En el conflicto palestino-israelí hay tres resoluciones de la ONU que resumen casi todo. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General aprobó la resolución 181 para resolver el futuro de Palestina, entonces bajo el mandato de Gran Bretaña. La resolución recomendó la partición del territorio en dos estados: uno judío (56,47% del territorio, con una población de 490.000 judíos y 325.000 árabes) y otro árabe (43,53% del territorio, con 807.000 árabes y 10.000 judíos). Jerusalén, con 100.000 judíos y 105.000 árabes, sería administrada internacionalmente. De esta resolución nació Israel. La fase actual del conflicto está relacionada especialmente con la guerra de 1967, que permitió a Israel ocupar Cisjordania y Gaza. La resolución 242, aprobada el 22 de noviembre de 1967 y reiterada en 1973 por la resolución 338, exige la retirada israelí de los territorios ocupados entonces y consagra el principio negociador de “territorios por paz”. La cláusula operativa 1 (i) de la 242 es polémica porque en su versión inglesa pide la “retirada de territorios ocupados” (“withdrawal of Israeli armed forces from territories occupied in the recent conflict”) y en su versión francesa pide “la retirada de los territorios ocupados” (“retrait des forces armées israéliennes des territoires occupés lors du récent conflit”). Es decir, la versión inglesa, ante la ausencia del artículo definido “los” (“the”), implicaría que sólo se pide la retirada de algunos territorios ocupados. Por el contrario, la versión francesa, con el artículo “los” (“des”), pide la retirada de todos los territorios ocupados. El hecho de que estos dos idiomas sean oficiales y de trabajo en las Naciones Unidas ha provocado que la polémica sea interminable. Las versiones en ruso, español y chino coinciden con la letra y el espíritu del texto en francés. Las resoluciones 242 y 338 suman cero desde esta semana. Bush ha dicho que no es realista pretender el regreso a las fronteras anteriores a 1967. Y su primer argumento es el cambio demográfico operado a través de los colonos judíos. Los gobiernos israelíes, para modificar la balanza y legitimar la ocupación militar, multiplicaron los asentamientos en los territorios ocupados en 1967.Washington se ha opuesto durante veinte años a estos asentamientos, pero el resultado ha sido el siguiente. En Gaza, 7.500 israelíes viven entre 1,3 millones de palestinos. En Cisjordania, 230.000 israelíes residen entre 2,3 millones de palestinos. Y otros 200.000 israelíes tienen su casa en áreas de Jerusalén. Es decir, los asentamientos crearon la realidad que Bush ha reconocido ahora.
Arículo completo: 242+338=0, La Vanguardia, 18 abril 2004. pdf