Xavier Batalla comenzó a ejercer la profesión de periodista en los años setenta del siglo pasado. El oficio de periodista, como a él le gustaba llamarlo. Años más tarde, a las puertas de la muerte, sus compañeros le distinguieron al concederle el premio que lleva este nombre: Oficio de Periodista.
En palabras de Rafael Jorba, «Xavier Batalla era un periodista con oficio. El rigor y la objetividad no eran en su caso, el resultado de una declaración de principios que luego se disuelve en la práctica diaria, sino justo lo contrario: eran el fruto de un trabajo metódico, que se renovaba día a día, y de un reciclaje profesional constante».
La generación de periodistas de cual formaba parte vivió el final de una época en la que no había libertad de expresión. El periodismo de principios de los setenta fue sometido a las trampas temibles de la Ley Prensa del ministro Fraga (1966), en la cual la voluntaria «consulta previa» era un eufemismo para ocultar una censura de hecho, como en los tiempos más duros de la dictadura. Ellos tomaron el relevo de una prensa politizada y mediatizada escrita al dictado del régimen, reclamando el ejercicio de un periodismo libre de imposiciones y censura.
Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, se inicia la transición política hacia la democracia. Una transición que supuso a una «fractura generacional» en el mundo de la prensa y que tuvo como consecuencia que algunos periodistas de esta generación, todavía muy joven, pasasen a ocupar puestos de responsabilidad en los medios de comunicación que aparecieron en los primeros años de la democracia. Al mismo tiempo, en algunas redacciones de periódicos existentes se llevó a una dura lucha en defensa de las libertades civiles. El caso del Diario de Barcelona, conocido como «El Brusi», donde vivieron un conflicto de más de seis meses de duración, es un ejemplo.
Casualmente, una de las fotografías que se convirtió en un icono de la transición, realizada por la fotógrafa Pilar Aymerich durante una manifestación de periodistas en defensa de la libertad de expresión el 18 de marzo de 1976 y publicada en la ya desaparecida revista Triunfo, se ve a Xavier Batalla en primer plano, como si fuera el representante de esta generación de periodistas.
Tal como afirma Lluís Foix, Batalla “no era un periodista de los de antes sino un profesional muy actual, muy documentado, con archivos ordenados con metódica perfección”.
Xavier Batalla se inició en el oficio de periodista cuando acababa una época dominada por el oscurantismo y se alumbraba otra en la que el periodismo trataba de ganarse la credibilidad con lucha, esfuerzo y dedicación. Y se ha ido cuando todo aquello que se había construido está a punto de desaparecer.
Su vida profesional transcurrió a lo largo de la transición política y se fue cuando “el edificio (de la transición) parece al borde del colapso (…) y de nuevo se ve afectada la materia prima del periodismo: la credibilidad.”
Tal como señala Pere Rusiñol en el libro que recoge diversas crónicas de la revista Mongòlia sobre la crisis de la prensa en España, la causa de esta crisis –contrariamente a lo que muchos preconizan- no son las nuevas tecnologías, que poden acabar siendo el refugio de la prensa independiente, sino el brutal endeudamiento de les empresas periodísticas que las ha puesto en manos de los bancos o de les subvenciones gubernamentales.
El paso de los antiguos editores de diarios a grandes grupos de comunicación, en parte debido a la liberalización de las licencias de televisiones privadas, ha desencadenado una serie de expedientes de regulación de empleo en los que Pere Rusiñol ve intenciones más quirúrgicas que económicas, despidiendo a periodistas veteranos porque son “la memoria de lo que el periodismo había sido en un tiempo no demasiado lejano”.
El propio Xavier Batalla fue despedido de La Vanguardia en junio de 2012 a causa de la su enfermedad. Una enfermedad que le había privado de la capacidad de comunicarse, pero no de la razón ni de su portentosa memoria.
[1] Pere Rusiñol. “Papel Mojado” Ed. Debate. Pàg. 15
[1]Ibid. Pàg. 14